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La vitamina C (Ac. Ascórbico) es una vitamina hidrosoluble necesaria para el crecimiento, desarrollo y reparación de los tejidos del cuerpo.

Se utiliza para:

  • Formar una proteína importante utilizada para producir la piel, los tendones, los ligamentos y los vasos sanguíneos
  • Sanar heridas y formar tejido cicatricial
  • Reparar y mantener el cartílago, los huesos y los dientes
  • Ayudar a la absorción del hierro

La vitamina C es un agente antioxidante y reductor de la acción perjudicial de los radicales libres, quienes jugar un papel en el cáncer, la enfermedad del corazón y los trastornos como la artritis y el envejecimiento.

Además, se le atribuyen los siguientes beneficios

  • Promueve la función de las mitocondrias saludables, ayudando a la adecuada síntesis de ATP, molécula de la energía.
  • Estimula el sistema inmunológico.
  • Mejora la cicatrización de heridas y reduce los síntomas provocados por reacciones alérgicas.
  • Participa de forma activa en los procesos de detoxificación hepática facilitando la eliminación de tóxicos.
  • Interviene en la formación de colágeno (constituyente principal del cartílago, tendones, ligamentos y del hueso), como cofactor y teniendo la Glicina, lisina y prolina como aminoácidos.
  • Ayuda en la conversión de los aminoácidos a los neurotransmisores; por lo que ejerce una acción antidepresiva.
  • Interviene en el mantenimiento de la integridad de encías, huesos, dientes y vasos sanguíneos.
  • Ayuda a neutralizar y a eliminar todo tipo de toxinas acumuladas en el organismo.
  • Previene la ateroesclerosis
  • Promueve el Rejuvenecimiento Facial

El cuerpo no puede producir la vitamina C por sí solo, ni tampoco la almacena. Por lo tanto, es importante incluir muchos alimentos que contengan esta vitamina en la dieta diaria, pudiendo requerir mayores concentraciones en casos de estrés, alto rendimiento o embarazo y lactancia.